Jóvenes, culturas urbanas y redes digitales: un estudio imprescindible a cargo de Néstor García Canclini

El estudio, desarrollado entre ciudad de México y Madrid, analiza las culturas emergentes nacidas al calor de las nuevas tecnologías, la inestabilidad financiera desatada en los últimos años y la crisis de la propiedad intelectual, una cultura creativa y empresarial alternativa basada en la inteligencia colectiva y la democracia digital.

El movimiento 15M en España y el mexicano 132 son para Néstor García Canclini y Francisco Cruces, coautores del ensayo, ejemplos de la nueva cultura urbana, formada por jóvenes emprendedores que están cambiando la manera de relacionarse, crear cultura y hacer negocios.

Jovenes, culturas urbanas y redes digitales

Presentación del libro “Jóvenes, culturas urbanas y redes digitales”, en Espacio Fundación Telefónica. Foto: Beatriz Calvo

El argentino García Canclini es uno de los padres de la nueva etnografía latinoamericana. Autor de numerosos ensayos sobre la modernidad y posmodernidad, la cultura urbana y la identidad latinoamaericana, García Canclini ha recibido diversos reconocimientos a lo largo de su trayectoria académica, entre ellos el Premio de Ensayo otorgado por la Casa de las Américas por su libro Culturas Híbridas, que ya se ha convertido en uno de los libros clásicos sobre América Latina. Como profesor, García Canclini se ha desempeñado en decenas de universidades por todo el mundo, si bien en los últimos años su carrera ha estado ligada intrínsecamente a México, donde ha trabajado desde 1990.

Pocos como él conocen las dinámicas del cambio urbano y las nuevas lógicas y narrativas de las sociedades latinoamericanas, sumergidas en un incesante cambio. Por ello, la dirección del estudio ha corrido a su cargo y, también bajo su batuta, se ha desarrollado durante dos años una investigación de campo que ha llevado a los investigadores a los núcleos de la cultura alternativa: en Madrid, MediaLab Prado o La Tabacalera, en Ciudad de México, la Colonia Condesa.

El trabajo es, en esencia, un “encuentro de insatisfacciones”, dice Garcia Canclini, con el que investigadores principales en México, Maritza Urteaga, y España, Paco Cruces, pretendían analizar a fondo no solo las culturas emergentes sino también la crisis de las industrias culturales que perviven desde el siglo XX. Para el investigador argentino, hoy en día estamos asistiendo a una revolución cultural entre los jóvenes en todos los ámbitos – música, moda, literatura, diseño, arquitectura – desde las redes digitales”.

Mediación y vías para salir de la crisis

El estudio, cuyo título completo es Jóvenes, culturas urbanas y redes digitales: Prácticas emergentes en las artes, las editoriales y la música, pone de manifiesto cómo, en medio de la crisis, los jóvenes se han sabido adaptar a la inestabilidad laboral y han encontrado nuevas vías para emprender.

Entre los creadores hay peluqueros, blogueros, skaters, etc. que demuestran cómo se ha pasado de un modelo de vida en que un profesional se construía una carrera a un modelo en que un individuo desarrolla una idea. En palabras de García Canclini, se ha pasado “del mundo de las profesiones al mundo de los proyectos”. Es una interpretación de la realidad neoliberal: ya no se nos garantiza que por cumplir una función social vamos a alcanzar unos objetivos claros, ahora hay que construir proyectos para abrir nuevas oportunidades. La precariedad es el elemento constitutivo de la experiencia juvenil.”

García Canclini analiza la precariedad junto con el antiguo concepto de “tribu” o “tribu urbana”, tan empleado en las décadas finales del siglo XX. Aboga por abandonar este término, que “conllevaba atrincherarse en un reducto de la ciudad”, y en su lugar hablar ahora de tendencias, que se asocian a la flexibilidad del mercado de trabajo y al deseo de experimentar.

En las nuevas culturas urbanas nacen los “trendsetters”, creadores de tendencias, y los “hunters”, cazadores de las mismas. Son jóvenes que se enmarcan en diferentes actividades de mediación (coolhunters, community managers). Esto tiene mucho que ver, según García Canclini, con la experiencia digital, con un repertorio de referentes culturales de fácil adaptación.

Otra característica de las nuevas culturas urbanas es su base en el aprendizaje colaborativo. Los individuos aprenden unos de otros a través de la experiencia en red, del fácil intercambio de conocimiento y de las posibilidades de creación colectiva que la nueva economía digital está propiciando. Su objetivo es evitar la apropiación particular de la creatividad y devolverla a lo que consideran su origen: los procesos colectivos de creación cultural, la creciente participación de los usuarios, el papel creador y no solo consumidor del público, la democratización auspiciada por las redes, la descentralización, la apertura, la inteligencia colectiva, etc.

En este sentido, la nueva cultura urbana tiene elementos en común con la contracultura. “Son jóvenes que apuestan a la creatividad y eligen trabajar por proyectos, suelen tener un respaldo económico familiar, en su mayoría son de clase media o media alta y tienen una formación que les permite acercarse a instituciones oficiales y al mismo tiempo ser flexibles a nuevas experiencias de creación”, afirma el argentino, y pone como ejemplo el movimiento México 132, que nació en una universidad privada y jesuita. “Procede de un malestar por no poder aprender en la universidad algo por lo que sus padres están pagando 2000 dólares al mes.”

“Hay jóvenes que descreen en la posibilidad de transformar la sociedad, pero lo que prevalece entre aquellos a los que hemos estudiado es la voluntad de cambio, un cambio en el que la oposición entre legalidad e ilegalidad es inconsistente, en el que el procomún se ha instalado. La propia dinámica social ha cambiado la forma de entender la comunicación. Hay una legalidad social que ha caducado por la propia dinámica de la comunicación”.

El libro, que se ha publicado gracias al mecenazgo de Fundación Telefónica, es, en palabras de Carles Freixa, “un compendio de enseñanzas para salir de la crisis”. Paco Cruces lo define como “una obra escrita a 34 manos, fruto de inteligencia colectiva, que participa de este signo de  época. Su valor reside en que hay más preguntas que respuestas.”

El estudio está disponible online y de manera gratuita y se puede descargar a través de este enlace.

Este artículo forma parte de la publicación mensual en papel De Norte a Sur.

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